Sunday, January 31, 2010

Tu mi Génesis

Me miro en el espejo, el cual adquiere alma lúgubre cuando poso sobre el un poco de mi energía, ; algo brínca en mi interior, corre a pasos agigantados... como gacelas entre mis venas, jamas pensé que tendrían cuernos.
Se dice que Dios (para tí superstición) creó el mundo en siete días. No te voy a obligar a ir corriendo para abrir un libro que no te gusta.
Así que siéntate, relajate, abré los ojos de tu alma. Te contaré:
El primer día que te ví supe que necesitaría un cielo y una tierra para vivir, me encontraba en un abismo. Necesitaba luz, la deseé, tú me la diste y ví que era buena.
Gracias a ello supe quién era, esa niña misteriosa que habitaba en mi interior.
Me dí cuenta de que existía un cielo, un amanecer, un atardecer, te cuento esto fue el segundo día de compartir contigo.
Mis poros se comenzarón a hinchar, allí me dí cuenta de que habías sembrado semilla según mi naturaleza, y vi que era bueno...
Al tercer día se colocarón estrellas entre nosotros, como las que me regalaste para adornar mis manos; me servirán para saber que tengo que separar las estaciones, forma en la que hoy canalizo mis sentimientos, cuando no estas aquí conmigo. Por eso creo que esperaré días y años, y ví que era bueno...
Al cuarto día mi vida se llenó de seres vivientes, peces nadaban de tí hacía mi, mientras copulaban nuestros cuerpos, te dí a Rajah para que aprendieramos de él, aves volaban en nuestros sueños y en nuestra realidad, en los poemas de mí hacia tí, en tus fotos, en tus canciones (obviare el pollito suicida de tus fotos); Abrí mi corazón a mounstros de la literatura, como Cortázar, García Marquez, Jorge Luis Borges, Neruda, y vi que era bueno...
Al quinto día a todos estos sueños y verdades se le dío una orden: Que se multiplicasen y señorearan nuestras vidas, y ví que era bueno...
Más el sexto día me di cuenta que eras tan solo un hombre, capaz de pecar, con miedos, que eres polvo y al polvo volverás, porque no perdonas el pasado, y que dejaste morir el espíritu de la superstición. Pensé que señoriaríamos en todas las cosas que se nos fueron dadas en el nuevo mundo, al cual tu y yo pertenecíamos, el génesis, sin embargo pensé que era bueno en gran manera.
Y el séptimo día cuando me fui a reposar, en la virtud absolutoría del sueño, ví como la serpiente te hacía pecar en tu mente, porque si no lo sabías, Eva era buena, Eva nació para Adán, asi como nací yo para tí; pero tu quieres labrar la tierra y sudar, más yo me quedaré aquí con mis deseos para tí.
Mientras que el el huerto del Edén, rodeados de querubines y una espada encendida que se revuelve por todos lados, nos cierra el camino de la vida.

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