
Gotas de rocío bañan la habitación, sus ojos contemplan cómo hojas imaginarias afloran de las paredes, su cuerpo es arrojado por la distancia... Allí en su aposento, perpleja, mira hacia el techo que se transforma en rocas llenas de piedras preciosas. Los elefantes que yacen guindados se convierten en pajáros que alumbran con el esplendor de sus alas, están en extinción, yacen en el mundo de donde fue desterrada, de una tierra etérea. Cuando no sabe cómo vivir esta realidad irreal, sus miedos y la incertidumbre apagan su corazón. Allí salen semillas de la copa de cristal, (las trajo Eva) ¡Danzan! y ¡Ríen! La invitan al gran festejo.
Una flor de humo, clausurada en un marco, comienza a competir con ella, pero la mujer llena de esperanza que existió hace miríadas de años, le da la espalda.
Las dos pertenecen al portafolio del Orfebre, que se fue, que las dejó porque se sintió atrapado.
Cuenta la leyenda, que la flor de humo lo hizo brillar muchas veces, el la mostró, la pulió, sintió orgullo de ella, de inexistente la llamó flor y a la mujer con vida, con esperanza, con nobleza y con piel suave como el durazno, la escondió, sintió verguenza de ella y la convirtió en humo.
Una flor de humo, clausurada en un marco, comienza a competir con ella, pero la mujer llena de esperanza que existió hace miríadas de años, le da la espalda.
Las dos pertenecen al portafolio del Orfebre, que se fue, que las dejó porque se sintió atrapado.
Cuenta la leyenda, que la flor de humo lo hizo brillar muchas veces, el la mostró, la pulió, sintió orgullo de ella, de inexistente la llamó flor y a la mujer con vida, con esperanza, con nobleza y con piel suave como el durazno, la escondió, sintió verguenza de ella y la convirtió en humo.
No comments:
Post a Comment